Escritos de un Internacionalista

- - - El Idealismo debe definir nuestros fines últimos; el realismo debe ayudarnos a reconocer el camino que debemos recorrer para alcanzarlos. - - -


Durante los próximos días me dedicaré a subir algunas lecturas en formato electrónico que tengo almacenadas en mi computadora.

Los temas serán de Estados Unidos (varios) y de Economía.

Saludos.


Comenzando a escribir estas líneas a la 1:28 am del 12 de diciembre de 2011 y teniendo como acompañante a las notas de Tchaikovsky, he decidido plasmar en este espacio un poco de mis ideas.

No sé cómo seré en 10 años, no sé la manera en que mantenga en 10 años, pero lo que sí sé es qué es que buscaré.
Mi área de especialización es la Cooperación Internacional para el Desarrollo y no es por simple coincidencia que me decidí por tal empresa. 
Yo admito una verdad: cuando tuve mi primera clase de Relaciones Internacionales, nos preguntaron el por qué decidimos entrar a esa carrera. Yo respondí con sinceridad: mejorar las condiciones actuales y cambiar al mundo.
Admito que en ese entonces yo tenía un idealismo (término ad hoc) inherente a mí: no sabía nada. Yo no quería viajar ni hablar muchos idiomas, únicamente deseaba contribuir con mis manos y espíritu a mejorar la calidad de vida humana. 
Yo en ese entonces no tenía idea en donde estaban países como Ghana, Zimbabwe, Surinam; ni tampoco ciudades como Reikiavik, Oslo o Belmopán. No sabía lo que ocurría en Xinjiang, Darfur, etc. No sabía nada (y sigo sin saber el 99, 99 de los por qué).
A muchos les pareció común y hasta cierto punto ingenua mi respuesta pero no me importó en lo más mínimo. Yo estaba seguro que en algún grado o medida, lograría mi cometido. Hoy, a cuatro años y medio de distancia, sostengo mi respuesta: quiero cambiar al mundo. He cambiado de visión, preferencias, percepciones, gustos y tendencias políticas, pero no he modificado mi objetivo principal. No sé si a muchos les sucedió, pero yo ya tenía mi misión establecida antes de estudiar la carrera, sólo me hacían falta las herramientas para dar inicio a las gran transformación (¿acaso suena a Kafka?).
Tomando en cuenta que muchos de mis colegas ahora están a punto de terminar la licenciatura en Relaciones Internacionales, aprovecho este escrito para (en dado caso que lo leyeran) recordarles su misión al estudiar nuestra disciplina. Sea lo que sea a lo que se dediquen, por favor, háganlo con cariño.
Existe una frase que versa así: “El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere sino querer siempre lo que se hace” (Tolstoi). Yo la aplico en todo, absolutamente en todo lo que hago. Trato de sonreír aún cuando todo parece perdido.
No se ustedes (quien sea que lea este texto) pero yo no me preocupo por dinero, aún cuando mi economía es muy precaria.  Sin embargo, yo sé que tendré los mecanismos para vivir y cumplir con mi misión. Algunos lo llamarán juventud, inexperiencia, duda, ignorancia; desde mi perspectiva, tal vez es precisamente esa llamarada es lo que necesitan para rejuvenecer sus cuerpos atareados. No sean de las personas que si utilizan su fuego interno es para prender ambos lados de la mecha y así consumirse más rápido.   

Por mi persona, trabajaré arduo para lograr mi propósito. Estoy harto de ver imágenes como ésta:
Mihag Gedi Farah. Afortunadamente el niño está completamente recuperado


Alguien lo hizo por Mihag, yo lo haré por alguien más.

“Una respuesta ‘pro desarrollo’ no debe incluir  restricciones que transgredan los valores fundamentales de los  derechos humanos y la libertad de las personas”
Ashok Parthasarathi, ex asesor de ciencia
del Primer Ministro de la India
La fuga de cerebros: situación actual y posibles soluciones
INTRODUCCIÓN
La migración de mexicanos a Estados Unidos ha sido uno de los problemas constantes dentro de la política exterior de México, no sólo por su complejidad sino por sus ambivalencias. Investigaciones de algunos académicos han propuesto que se cuenta con una “no política” y que el flujo de migrantes de nuestro país es debido a incapacidad del gobierno de proveer empleo y oportunidades a sus nacionales, además de ser visto como un problema inevitable.[1] Otros autores son más críticos y han escrito que dichas políticas migratorias no reflejan la realidad o sólo un aspecto de ella y, por lo tanto, resulta parcial o autocomplaciente e irresponsable.[2]
México es el país que más migrantes tiene viviendo en Estados Unidos, aproximadamente un tercio de todos los extranjeros y dos tercios de la población hispana.[3] Hoy en día existen aproximadamente 12 millones de personas nacidas en México viviendo en Estados Unidos, por tal razón, México en 2010 recibió 22.6 mil millones de dólares en remesas.[4]
FUGA DE CEREBROS
Existe un mito concerniente a la migración mexicana: los que emigran son generalmente pobres. Esto es altamente cuestionable si tomamos en cuenta que para emigrar, se necesita dinero para cruzar la frontera legalmente o para contratar los servicios de organizaciones clandestinas para cruzar ilegalmente.
Si bien es cierto que, como lo enuncia Levine: “la mayoría de las ocupaciones en que se emplean los números más altos de trabajadores latinos a nivel nacional son empleos pocos calificados y de salarios bajos, que no exigen estudios superiores”[5], existe un número importante de mexicanos que sí cuenta con capacitación técnica y científica. México no sólo exporta personas con escasa escolaridad, sino también es parte del andamiaje de fuga de cerebros.
Algo cierto es que una parte considerable de capital humano mexicano con calificaciones elevadas no es utilizada para el beneficio directo del país. De acuerdo con un estudio del BBVA, alrededor de 20 mil mexicanos con doctorado viven en Estados Unidos, lo que equivale a la quinta parte de todos los mexicanos con estudios doctorales; esto es aún más que los actuales miembros del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), que es de aproximadamente 16 mil miembros.[6]
Es importante señalar que gran parte de esta fuerza de trabajo altamente calificada que emigra a los Estados Unidos no obtiene un empleo acorde a sus capacidades. Por ejemplo, en la década de los 90’s, aproximadamente el 36% de los migrantes calificados obtenía un empleo acorde a sus características, el 25% un empleo semi calificado y el resto obtenía un empleo no acorde a su preparación.[7] A pesar de las cifras alarmantes, es innegable reconocer que en Estados Unidos se obtiene un salario mucho mayor que lo que podrían obtener en su país natal.
PROPUESTAS
Heriberta Castaños-Lomnitz identifica que el área en donde el índice de fuga es más alto es el relacionado con la investigación aplicada como el desarrollo tecnológico. Al respecto, identifica lo que una política eficiente deberá tener bajo consideración: la fuga se realiza por falta de condiciones económicas y por el escaso reconocimiento institucional;  el programa de repatriación no cambia las condiciones que motivaron la emigración, tan sólo se ofrece un estímulo de efecto momentáneo; el regreso de los emigrantes motivado por recompensas y condecoraciones sólo crea más incentivos para que los que aún siguen en el país a emigrar porque los desplazarán o porque verán que la salida del país sí ofrece beneficios; un eficaz seguimiento a becarios, debido a la deuda de la beca-crédito, lo que significa saldar una cuenta pendiente con la institución que otorgó la beca.[8]
En el mismo orden de ideas, Castaños-Lomnitz propone lo siguiente para atender este problema: solución multidimensional consistente en la mejoría de las condiciones salariales de los científicos, creación de comisiones dictaminadoras imparciales, profesionalización de la administración universitaria y una reforma académica profunda. En palabras de Castaños: “Esto permitirá generar una política de desarrollo científico tecnológico que combine el estímulo a la formación en el extranjero con programas que traigan a México a investigadores que realizan (…) [y así] el país importará cerebros”.[9]
Este tipo de propuestas no contienen innovación respecto al tema en cuestión; de cierta manera es un discurso repetitivo. Llega a un callejón sin salida si recordamos que “para que México alcance un nivel de gasto igual al promedio de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) debería gastar 2.28% de su PIB, cantidad que para 2011 sería de 323,657.4 millones de pesos, casi 10 veces la cantidad presupuestada”.[10] Un terrible hecho es que México no invierte lo que debería en el sector, lo que lo afecta al momento de producir conocimiento.
Otra propuesta de la misma autora es dedicar mayor esfuerzo a mejorar la calidad de los programas de estudios de graduados nacionales, no solamente para ahorrar divisas sino para lograr un mejor enfoque del programa de becas al extranjero en términos del desarrollo integral del país. [11] Existe talento, conocimiento y organizaciones académicas en nuestro país, lo que no existe son incentivos atractivos para continuar produciendo en un nivel exponencial.
Siguiendo con las propuestas, es común encontrar iniciativas en donde se incremente el gasto del PIB a la educación, lo que eventualmente nos llevará a mejores condiciones académicas y laborales. Si bien es cierto que un mayor flujo de recursos permite realizar mayor número de actividades, el incremento de recursos per se, no conducirá al país hacia una mejora sustancial de las instituciones académicas si no existe una reforma al actual sistema educativo.[12] Desafortunadamente, datos de la OCDE son alarmantes en este rubro: el gasto por alumno permanece muy bajo en México. En nuestro país en educación primaria el gasto por alumno es de 2,111 dólares americanos (USD) mientras que el promedio en los demás miembros de la OCDE es de 6,741 USD; 2,236 USD por alumno de educación secundaria contra un promedio de 8,267 USD de los otros miembros de la organización. En la educación superior se obtienen mejores recursos con 6,971 USD por estudiante, siendo el promedio de la OCDE de 12,907 USD.[13], [14]
Con datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) se señala una serie de recomendaciones para los países con miras a detener la fuga de cerebros y emprender la circulación de cerebros, es decir, una migración cíclica.[15] La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO es sus siglas en inglés) propone que para fomentar esta circulación de cerebros, se recomienda “orientar la investigación hacia aquéllas áreas que puedan proporcionar la más alta probabilidad de excelencia académica para su personal, así como empleo remunerado y a tiempo completo para los estudiantes egresados”.[16]
Algunos ejemplos de éxitos son la complementación de cursos de pregrado con estancias cortas de estudio en el extranjero. Otro caso de éxito es el ejecutado por la Universidad de Mali, denominado “Transferencia de conocimientos a través de Expatriados Nacionales”, el cual tiene por objeto motivar a académicos, expertos e investigadores malienses en el extranjero a firmar breves contratos para la enseñanza en su país. Otro propuesta es “Académicos Sin Fronteras (ASF)”, el cual consiste en estancias voluntarias de corta duración de profesores jubilados de países en desarrollo para desarrollarse como asistentes de profesores en algunas universidades.[17]
Estas propuestas son sumamente interesantes, especialmente la de ASF, puesto que se aborda el problema utilizando una alternativa no innovadora, sino una que por años fungió de catalizador para muchas generaciones de académicos y científicos. El problema es que depende de la disposición del profesor para ejercer su retorno al aula, y puede ser que si el profesor no está actualizado con la más reciente información, la transmisión de conocimientos podría estar  desfasada de los avances e innovaciones metodológicas. Sin embargo, parece muy interesante dicha propuesta.
Una de las opciones para detener la fuga de cerebros que se lleva a cabo en Asia es la denominada “Educity”, la cual es básicamente la construcción de un plantel educativo de una universidad de un país desarrollado en otro en desarrollo, en el que exista una gran demanda de estudiantes así como un alto nivel académico. Actualmente la Universidad de Newcastle, Marlborough College, el MIT, la Universidad Johns Hopkins, entre otras, están construyendo o construirán campus en dicha región, en donde se ofrecerá el mismo nivel académico pero a menor costo. Lo anterior, en virtud a los grandes costos que son absorbidos por el gobierno malayo a modo de inversión que será recuperada a lo largo de los años mediante transferencia de conocimiento.[18]
De cierto modo, la práctica de construir campus no es algo nuevo.[19] La iniciativa de esas universidades responde a la demanda tan grande que existe, así como al lazo histórico que comparten algunos países (por ejemplo, ex colonias) y por la superación de la barrera del lenguaje, considerando que la población está familiarizado al idioma extranjero. Transformándolo y adecuándolo al contexto mexicano y al tema en cuestión, sería difícil que se trasladara a nuestra realidad. Aún partiendo del supuesto de que el gobierno mexicano absorbería los costos de infraestructura, el idioma inglés es un factor a considerar si sólo 2% del total de la población lo domina en México.[20] Aunque existe el caso de universidades españolas con convenios de cooperación con nuestro país, tal es el caso de la Complutense de Madrid y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, al ejecutar en conjunto diversos cursos presenciales bajo la modalidad de la Escuela Complutense Latinoamericana, por citar un ejemplo.
OPCIÓN ELEGIDA
La respuesta a la que yo me uno debe ser íntegra. Manteniendo un ímpetu realista y bajo las condiciones actuales por las que atraviesa el país, tal parece que cada vez más los talentos  marcharán en busca de oportunidades para estudiar y/o trabajar en el extranjero. Las fuerzas laborales y académicas jóvenes no tienen la culpa de querer salir del país, es simplemente una condición de adaptación al entorno en donde se vive y, en definitiva no se debe prohibir a los interesados solicitar estancias de investigación. Los jóvenes con alto rendimiento afrontan el dilema entre perseguir su bienestar individual o atender a las necesidades colectivas.
Con base en estudios del Banco Mundial, se ha comprobado que existen grandes beneficios para los migrantes de alta preparación académica y alto rendimiento provenientes de países con alto flujo de migrantes. Los mayores beneficios son para los mismos migrantes al recibir un mayor ingreso por su trabajo y a través del mejoramiento como capital humano.[21]
Mejor educación, mayores recursos, mayor seguimiento a los egresados, más y mejores incentivos, equipamiento con la más reciente tecnología y disposición del gobierno para invertir en ciencia y tecnología son condición sine qua non para transitar de la fuga de cerebros a la circulación de cerebros. Sólo así México podrá reducir la brecha que nos separa de países que están comenzando a tomar el liderazgo regional (Brasil, Malasia, Singapur, China, India) y mundial para convertirse en el próximo Silicon Valley.

BIBLIOGRAFÍA
Albo, Adolfo y Ordaz Díaz, Juan Luis, “Migración mexicana altamente calificada en  EEUU y Transferencia de México a Estados  Unidos a través del gasto en la educación  de los migrantes”, Documento de trabajo número 11/25, Servicios de Estudios Económicos del Grupo BBVA, agosto 2010. Disponible en línea en <http://www.bbvaresearch.com/KETD/ketd/Descargas?pais=MEXC&canal=web&tipocontenido=DOTR&idioma=ESP&pdf=/fbin/mult/WP_1125_Mexico_tcm346-266762.pdf&ididoc=es>
Çağlar Özden, “Brain Drain in Latin America”, Expert Group Meeting on International Migration and Development in Latin America and The Caribbean, Departament of Economic and Social Affairs, United Nations Secretariat, México, 2005. Disponible en línea en < http://www.un.org/esa/population/meetings/IttMigLAC/P10_WB-DECRG.pdf>
Castaños-Lomnitz, Heriberta, La migración de talentos en México, UNAM-Porrúa, México, 2004, pp. 46
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Levine, E. “Transnacionalismo e incorporación laboral de migrantes mexicanos en Estados Unidos y las  perspectivas de ascenso socioeconómico  para sus hijos”, en E. Levine (coord.), La  migración y los latinos en Estados Unidos: visiones y conexiones, CISAN- UNAM, México, 2008, pp. 253-276.
Roldán Dávila, Genoveva, “Política nacional migratoria”, en  Delgado Wise, Raúl y Favela, Margarita (coords), Nuevas tendencias y desafíos de la migración internacional México-Estados Unidos, UNAM, México,  2004, pp.  279.
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Passel, J.S. y D’Vera Cohn, “Mexican immigrants: How many come? How many leave?”, Pew Hispanic Center, Washington D.C, 2009, pp. 2. <Disponible en línea en http://pewhispanic.org/files/reports/112.pdf>
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Organización Internacional para las Migraciones (OIM), “Perspectivas y experiencias de la Organización Internacional para las Migraciones”, 2006, pp. 18. Disponible en línea en <http://www.un.int/iom/IOM%20Perspectives%20and%20Experiences%20Spanish.pdf>
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The World Bank, Migration and Remittances Factbook 2011.


[1] Schiavon, Jorge, “Migración México –  Estados Unidos: Intereses, simulaciones y  realidades, Documento de trabajo SDEI 181”,  CIDE, México, pp. 255.
[2] Roldán Dávila, Genoveva, “Política nacional migratoria”, en  Delgado Wise, Raúl y Favela, Margarita (coords), Nuevas tendencias y desafíos de la migración internacional México-Estados Unidos, UNAM, México,  2004, pp.  279.
[3] Passel, J.S. y D’Vera Cohn, “Mexican immigrants: How many come? How many leave?”, Pew Hispanic Center, Washington D.C, 2009, pp. 2. <Disponible en línea en http://pewhispanic.org/files/reports/112.pdf>
[4] The World Bank, Migration and Remittances Factbook 2011, pp. 35.
[5] Levine, E. “Transnacionalismo e incorporación laboral de migrantes mexicanos en Estados Unidos y las  perspectivas de ascenso socioeconómico  para sus hijos”, en E. Levine (coord.), La  migración y los latinos en Estados Unidos: visiones y conexiones, CISAN- UNAM, México, 2008, pp. 259-260.
[6] Albo, Adolfo y Ordaz Díaz, Juan Luis, “Migración mexicana altamente calificada en  EEUU y Transferencia de México a Estados  Unidos a través del gasto en la educación  de los migrantes”, Documento de trabajo número 11/25, Servicios de Estudios Económicos del Grupo BBVA, agosto 2010, pp 4. Disponible en línea en <http://www.bbvaresearch.com/KETD/ketd/Descargas?pais=MEXC&canal=web&tipocontenido=DOTR&idioma=ESP&pdf=/fbin/mult/WP_1125_Mexico_tcm346-266762.pdf&ididoc=es>
[7] Çağlar Özden, “Brain Drain in Latin America”, Expert Group Meeting on International Migration and Development in Latin America and The Caribbean, Departament of Economic and Social Affairs, United Nations Secretariat, México, 2005, pp. 10. Disponible en línea en < http://www.un.org/esa/population/meetings/IttMigLAC/P10_WB-DECRG.pdf>
[8] Castaños-Lomnitz, Heriberta, La migración de talentos en México, UNAM-Porrúa, México, 2004, pp. 46
[9] Ibíd.
[10] CNN, “México no gasta en tecnología”. Obtenido el 03 de noviembre de 2011. Disponible en <http://www.cnnexpansion.com/tecnologia/2011/08/08/mexico-gasta-poco-en-tecnologia>
[11] Castaños, Óp. cit., pp. 61
[12] La OCDE enuncia que en México “la jornada escolar es corta, con tiempo de enseñanza efectiva insuficiente; y en
muchas escuelas la enseñanza y el liderazgo son de baja calidad, y el apoyo con el que se cuentan es débil.  Véase “Acuerdo de cooperación México-OCDE para mejorar la calidad de la educación de las escuelas mexicanas”, OCDE, 2010. Disponible en línea en <http://www.oecd.org/dataoecd/8/4/47101298.pdf>
[13] OCDE. Panorama de la Educación en México. Disponible en
[14] Esto se dificulta aún más al conocer la realidad de que gran cantidad de recursos (90%)  es consumido por el personal.
[15] Organización Internacional para las Migraciones, “Perspectivas y experiencias de la Organización Internacional para las Migraciones”, 2006, pp. 18. Disponible en línea en 
[16] UNESCO, “De la fuga de cerebros a la adquisición de cerebros”, Boletín del Sector Educación de la UNESCO,  no. 18, octubre 2006-enero2007, pp. 7. Disponible en línea en
[17] Ibídem.
[18] The Economist. “A reverse brain drain”. Disponible en línea en <http://www.economist.com/node/18652195>
[19] El Mexico City College es un ejemplo de ello.
[20] La Jornada “Solo 2% de los mexicanos dominan el inglés”. Disponible en línea en <http://www.jornada.unam.mx/2009/09/10/sociedad/035n2soc>
[21] Para un análisis profundo de los beneficios para los países con alto grado de emisión de migración calificada, véase Gibson, John y McKenzie, David. “The Economic Consequences of “Brain Drain” of the Best and Brightest”, Policy Research Working Paper 5394, Banco Mundial, 2010. Disponible en http://www-wds.worldbank.org/external/default/WDSContentServer/WDSP/IB/2010/08/03/000158349_20100803134804/Rendered/PDF/WPS5394.pdf


Análisis de un artículo explicado a través
 del Constructivismo


El presente texto tiene por objetivo identificar a qué aspectos de la Teoría del Constructivismo en el marco de las Relaciones Internacionales, se hizo referencia en el artículo “Fronteras Porosas” de Jorge Rebolledo Flores, escrito en el año 2007-2008.
En un principio es preciso denotar que el citado artículo se desarrolla mediante una metodología histórica y versa específicamente sobre las percepciones que se ha tenido de la frontera a lo largo de los años por parte de Estados Unidos (EE.UU.). Intenta resolver una pregunta básica: ¿Por qué la frontera entre ambos países no tiene una lógica económico-liberal tomando como referencia a las bondades de la migración, cuya derrama económica es más grande que el mismo Tratado de Libre Comercio? Se anticipa una primera respuesta que engloba los factores: las percepciones de México como amenaza a la seguridad de EE.UU., lo que conlleva políticas duras en la sección de la frontera.
Recordando lo que Alexander Went escribió acerca del constructivismo: “la gente actúa hacia objetos, incluidos otros actores, sobre la base de los significados que los objetos tienen para ella”.[1] Es con base en lo anterior en donde se sustenta la premisa principal del artículo: la percepción de nuevas amenazas no estatales a la seguridad interna de EE.UU (terrorismo, narcotráfico, crimen organizado, etc.) fomenta el uso de nuevas formas de securitización de las fronteras.
Tomando como referencia otro postulado del constructivismo acerca de la autoayuda, se denota que la formación de identidad bajo la anarquía se interesa en la preservación  o “seguridad” del yo, y éste concepto de seguridad difiere en la medida y la manera en que el yo se identifica cognoscitivamente con el otro.[2] En el artículo en cuestión se sostiene que existe un sentimiento anti-mexicano que ha crecido en las últimas décadas, lo que ha fortalecido estas percepciones.
En otro acercamiento al constructivismo, se menciona que “los significados en términos de los cuales se organiza la acción surgen de la interacción.”[3] Dentro del contexto de la frontera entre México y EE.UU., entre las primeras políticas que se implementaron a finales del siglo XIX observaban y percibían a la migración mexicana como un asunto laboral y económico y por lo tanto, no mostraban limitaciones severas Por el contrario, la región a la cual se enfocaba el servicio de inmigración estadounidense era el proveniente de Europa. Ya comenzado el siglo XX, algunos migrantes de otros países se internaban en nuestro país para intentar cruzar al país del norte, sin embargo, aunque se reforzó la vigilancia a la frontera con México, los principales afectados seguían siendo los europeos y no los mexicanos.
Respecto a esta interacción en la cual gira en torno la acción, Rebolledo ofrece cuatro aspectos importantes a tomar bajo consideración que marcaron la transición:
  1. 1.    La Revolución Mexicana y la incursión militar de Pancho Villa y sus Dorados a territorio estadounidense.
  2. 2.    El mercado negro que se desarrolló debido a la prohibición del alcohol en EE.UU.
  3. 3.    El programa bracero.
  4. 4.    La Operación Intercepción durante la administración de Nixon.[4]

Los primeros tres factores influyeron en el reforzamiento de nueva cuenta de la frontera, pero que de forma negociada se contaba con un entendimiento que no afectaba en sobremanera a los mexicanos. Con respecto al numeral cuatro, los mismos estadounidenses, por las pérdidas que presentaban por tal operación, fueron los que solicitaron al gobierno detener esas políticas.
El cambio se presenta durante la década de los 90’s, en donde se presenta una nueva estrategia de control anti mexicano, y es después de los atentados ocurridos en septiembre del 2001 cuando se creó el perímetro de seguridad. Como ya se había adelantado, EE.UU. ni ningún otro país en el mundo, tiene intereses y estrategias fijas, sino que son construidas por situaciones e identidades específicas en un tiempo determinado.
Otra percepción negativa que preocupa a EE.UU y que no beneficia a México es la inestabilidad política y sus posibles consecuencias en la economía. Si existe algo característico en la política migratoria mexicana es la “no política” en donde se considera que el flujo de migrantes de nuestro país es debido a incapacidad del gobierno de proveer empleo y oportunidades a sus nacionales, además de ser visto como un problema inevitable[5].
Rebolledo finaliza con el siguiente argumento: “En suma, las fronteras no se están erosionando ni permanecen estáticas, sino están siendo redefinidas a través de ambiciosos y nuevos esfuerzos por parte del Estado para excluir territorialmente a actores trasnacionales clandestinos (crimen organizado, terrorismo, etc.).[6]
En el mismo orden de ideas del autor, se infiere que para un cambio de política migratoria entre los dos países es necesario un cambio en la percepción que se tiene de México en EE.UU. La escalada de violencia en los Estados del norte de México preocupa y ocupa a los servicios de inteligencia y a las instituciones creadas para atender los aspectos de seguridad nacional (Homeland Security).
Sobre el particular de la cooperación en materia de seguridad, México y EE.UU trabajan en iniciativas, pero tal parece que no tienen por objetivo una reforma migratoria ni un cambio de paradigma.[7] La percepción de inseguridad en nuestro país sigue coadyuvando a la implementación de políticas cada vez más duras en contra de nuestros compatriotas.
Fuentes:
Rebolledo Flores, Jorge, “Fronteras Porosas: El Caso de México y Estados Unidos” en Revista Enfoques, No. 008, Vol. VI, Universidad Central de Chile, 2008,  pp.  180 – 183.
Schiavon, Jorge, “Migración México –  Estados Unidos: Intereses, simulaciones y  realidades, Documento de trabajo SDEI 181”, CIDE, México.

Wendt, Alexander, “La Anarquía es lo que los Estados hacen de ella. La construcción social de la política del poder” en Santa Cruz, Arturo, El Constructivismo y las relaciones internacionales”, CIDE, México, 2009.


[1] Wendt, Alexander, “La Anarquía es lo que los Estados hacen de ella. La construcción social de la política del poder” en Santa Cruz, Arturo, El Constructivismo y las relaciones internacionales”, CIDE, México, 2009, pp. 131.
[2] Ibídem, pp. 134.
[3] Ibídem, pp. 138.
[4] Rebolledo Flores, Jorge, “Fronteras Porosas: El Caso de México y Estados Unidos” en Revista Enfoques, No. 008, Vol. VI, Universidad Central de Chile, 2008,  pp.  180 – 183.

[5] Schiavon, Jorge, “Migración México –  Estados Unidos: Intereses, simulaciones y  realidades, Documento de trabajo SDEI 181”, CIDE, México, pp. 255.
[6] Rebolledo Flores, Jorge, Óp. Cit., pp. 190.
[7] Para mayor información, véase a Velázquez Flores,  Rafael y Prado Lallande, Juan Pablo (coordinadores), La Iniciativa Mérida: ¿un nuevo paradigma de cooperación entre México y Estados Unidos en seguridad?, UNAM-BUAP-SITESA, 2009.

¿Sabías que...

El primer mexicano en ser galardonado con un premio Nobel fue un diplomático?

Alfonso García Robles fue el primero (de tres mexicanos) en recibir un premio Nobel.




García Robles recibió el premio  de la Paz junto a Alva Myrdal.

Se distingió con el trabajo que realizó con la negociación del Tratado de Tlatelolco, respecto a la creación de la zona libre de armas de destrucción masiva.

Los otros dos mexicanos que han recibido el Nobel son:
Octavio Paz (Literatura)
Mario Molina (Química)



De ahora en adelante, con miras a hacer más dinámico este blog, publicaré algunos datos interesantes.

La nueva sección de TAGS será "Sabías que".


Nota aclaratoria:
No había publicado más entradas debido a que perdí un poco el interés, sin embargo, lo estoy retomando.



Neorrealismo

El Neorrealismo es ejemplificado por K. Waltz en su libro Teoría de la Política Internacional. En su obra a diferencia del Realismo tradicional, se brindó un soporte científico[1] y aportes significativamente nuevos a la teoría base:
·      El Neorrealismo tiene sus bases en la teoría económica (a comparación con la sociología y la historia)
·      La preocupación principal que guía a los Estados es la seguridad (y no el poder mismo).
·      El comportamiento internacional (a diferencia de la condición humana del realismo clásico) responde a un nivel sistémico, por la distribución de capacidades o recursos de poder.
·      Toma como núcleo la distribución de capacidades en el nivel sistémico.
Uno de los aspectos que observó Waltz es que desde tiempos antiguos es que a pesar de as continuidades y repeticiones de las acciones dentro de la política internacional se requieren analizar bajo un sistema sistémico (es decir Internacional) y no reduccionistas.[2] La teoría sistémica explica y predicen las continuidades dentro del sistema, y no los cambios.
Waltz sostiene que la política internacional puede ser vista como un sistema[3] dotado de una estructura definida con precisión, y no se olvida del estado de anarquía existente. Toma como base que el sistema político internacional, al igual que el mercado es individualista y está formado de manera espontánea. El sistema tiene su génesis cuando los Estados egoístas per se buscan satisfacer sus propios intereses. Las estructuras emergen de la coexistencia de las grandes hegemonías, como ejemplo podemos analizar a las organizaciones internacionales, en donde a su juicio no pueden tener una vida independiente de los intereses de sus propios miembros.
La aportación significativa del Neorrealismo radica en su base económica para explicar el equilibrio de poder: algunos Estados tratan conscientemente de propiciarlo o bien porque algunos todos los Estados pretenden lograr la dominación universal.
A pesar de los detractores de la teoría de Waltz, él ya se adelantaba a analizar una mayor estabilidad cuando existe una bipolaridad y no una multipolaridad. La más satisfactoria relación entre bipolaridad y estabilidad está fundamentada en la economía y en la política. En un mundo bipolar, la interdependencia es inferior debido al número reducido de polos y por consecuencia, un mayor tamaño y, por tanto una mayor capacidad de autoabastecerse, dependiendo menos de transacciones al exterior. Las condiciones militares avalan la mayor estabilidad de un sistema bipolar, además que las preguntas de quién ganará, quién se opondrá y quién ganará tienen mayores oportunidades para ser respondidas. La bipolaridad propicia un control internacional por parte de las grandes potencias.


[1] Waltz se esforzó para fortalecer la teoría bajo bases científicas de prueba e intentos para explicar el mayor número de fenómenos.
[2] Los reduccionistas buscan explicar acontecimientos internacionales mediante factores o combinaciones de factores localizados en el plano nacional o subnacional.
[3] Un sistema está compuesto por una estructura y por unidades que interactúan. La estructura contempla tres elementos principales: 1) el principio por el que se produce la organización; 2) la diferenciación de las unidades y la especificación de sus funciones; 3) y la distribución de las capacidades o recursos entre ellas.

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